HISTORIA
Sobre un oterillo que domina la margen derecha del río Henares, asienta el breve caserío de Cerezo de Mohernando, atravesado hasta hace poco en todo su centro por la carretera que iba de Humanes a Cogollu-do. Antiguamente, era lugar enclavado en el Camino Real desde Alcalá y Guadalajara hacia Sigüenza y Medinace-li, y en su término existió un puente de madera sobre el río Henares, que hoy ya se ha perdido. Perteneció este lugar desde la reconquista de la comarca del Henares a la jurisdicción de Mohernando y, al igual que ocurrió con esta villa, fue propiedad de la Orden Militar de Santiago, e incluido en su Encomienda. Enajenado todo ello por el rey Felipe II, en 1564, para venderlo y obtener recursos económicos con que poder atender sus muchas guerras, fue comprado por una enorme cantidad de maravedises por el caballero santiaguista y cortesano del Rey, don Francisco de Eraso, secretario que fue del Emperador Carlos y de su hijo Felipe II. En poder de la riquísima familia de los Eraseio, que luego disfrutó del título de condes de Humanes desde el siglo XVII, permaneció hasta 1812 en que fueon abolidos los señoríos.
PATRIMONIO
Su iglesia parroquial está dedicada a Santa María de la Pie-dad. Presenta como más interesante, en el exterior, una preciosa portada plateresca sobre el muro meridional, tallada con gusto y en el estilo de lo que se hizo en el reino de Toledo durante la primera mitad del siglo XVI, muy en la línea impuesta por Alonso de Covarrubias y sus seguidores. Consta de un moldurado arco semicircular con dos grandes y bien tallados medallones en las enjutas, en los que se ven efigies de un hombre y una mujer, representando muy posiblemente a nuestros primeros padres Adán y Eva. Se escolta este ingreso por dos semicolumnas adosadas, sobre pedestales y rematadas en capiteles compuestos con decoración de roleos sy angelillos. El piso superior se exorna con decoración de bolas y dentellones, y sobre él luce una venera central, semicircular, rodeada en su interior por tallas de monstruos enfrentados, y en su remate un par de angelillos teniendo un búcaro. A los lados de la venera, surgen sendos flameros. El interior es de dos naves, cubiertas de buen artesonado de madera con detalles ornamentales de tradición mudéjar, obra también de la primera mitad del siglo XVI, y algunas lápidas sepulcrales de vecinos del lugar distribuidas por el suelo. Aunque vacío su interior de imágenes, es bonita la ermita de la Virgen de la Soledad que se encuentra a la entrada de la localidad viniendo desde Humanes. Su arco semicircular de entrada es elegante y airoso. Es interesante también una casona en la calle principal que muestra un gran arco semicircular, escoltado de columnas adosadas y con sencillos medallones en las enjutas, todo ello realizado y tallado sobre buena piedra sillar de Tamajón.
Altitud: 749 metros
Habitantes: 64
Distancia Capital: 31 Km.