HISTORIA
Ocupado este lugar estratégico por diversos pueblos de la antigüedad, también quizás los árabes, fue tras la reconquista cristina incluido en la tierra de Atienza, pasando luego al Común de Jadraque, y como él, y en sus sesmo de Bornoba, fue incluido en el condado del Cid, patrimonio del Cardenal Mendoza y luego de sus descendientes los marqueses de Cenete y duques de Infantado. En este señorío permaneció hasta el siglo XIX. Antes, en el siglo XIV, fue donado por el rey Pedro I el Cruel a su cortesano Iñigo López de Orozco, de quien lo heredó su hija Juana Meléndez, pasando de ella a los Mendoza. En 1380 figuró entre los lugares que don Pedro González de Mendoza incluyó en su mayorazgo a favor de su hijo don Diego Hurtado, almirante de Castilla.
PATRIMONIO
El aspecto de sus calles y edificios es bastante fiel a la tradición de la zona, con algunos ejemplares interesantes de arquitectura popular. La iglesia parroquial es de estilo románico. Presenta una espadaña triangular sobre el muro de poniente; la puerta de ingreso, cobijada por breve atrio, está en el muro sur, y consiste en dos arcos semicirculares con molduras lisas, que descansan en sendos capiteles sin decorar, los cuales a su vez se apoyan en columnas cilíndricas. Una arquivolta externa al arco de ingreso, cubierta de decoración de puntas de diamante completa el conjunto románico; el ábside del templo denota también las características de este estilo. El interior está revocado de yeso, es de una sola nave, y muestra en el presbiterio un retablo de tipo barroco, en madera bien tallada, pero sin dorar ni pintar. Este pequeño templo de tan claro sabor románico necesitaría una limpieza y restauración completa para recobrar su primitivo aspecto, y aparecer en la primera línea de la arquitectura románica de esta comarca.
Foto © Miguel-Andrés Troyano
Altitud: 806 metros
Habitantes: 87
Distancia Capital: 58 Km.