HISTORIA
Algunas crónicas antiguas dicen que Balconete fue dado a la Orden de Santiago por el médico, y caballero santiaguista, don Gonzalo, junto con su mujer doña Mayor, en el año 1186. A él se lo había concedido el Rey previamente. Lo cierto es que a comienzos del siglo XV, Balconete figura formando parte del alfoz o Común de Villa y Tierra de Guadalajara, y en 1428 el monarca de Castilla don Juan II lo separó de él y se lo donó a su hermana la infanta doña Catalina, aunque se lo confiscó al año siguiente, volviendo a pasar a la Corona. Finalmente, en 1430 lo hizo villa, y se la entregó por juro de heredad y para que pasara a sus sucesores, a don Iñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana; éste se lo deja a su hijo don Iñigo López, primer conde de Tendilla, y tras él, en el siglo XVI, aparece en poder de la rama segundona de esta familia, los marqueses de Montesclaros, y aún en el siglo XVIII la vemos incluida en el señorío de los duques de Híjar, quedando libre a comienzos del siglo XIX.
PATRIMONIO
De su privilegio de villazgo queda aún palpable recuerdo, en la picota gótica que se levanta a la entrada del pueblo, en el camino que a él llega desde levante, desde los Yélamos. Es una columna de aristas, con exornos de bolas y un pináculo, todo con un estilo netamente gótico. También es de destacar la iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de la Zarza; se trata de una construcción de comienzos del siglo XVII. El retablo mayor es obra monumental, plateresca, con cuatro cuerpos y cinco calles, más un remate superior, todo ello enmarcado de columnas, frisos y elementos estructurales cubiertos de riquísima decoración de grutescos y follajes policromados, y conteniendo 17 extraordinarias pinturas sobre tabla, que necesitan restauración, pero que constituyen un grandioso conjunto de retablo plateresco castellano. En la capilla de la Inmaculada, recinto cuadrado con gran bóveda hemisférica, se conservan algunas buenas tallas barrocas. A la entrada del templo, lápida sepulcral del cura e inquisidor Crespo, muerto y enterrado en este lugar en 1595. Por el pueblo se pueden contemplar, cada vez en menor cantidad, varias casas y edificios construidos en materiales y disposiciones populares y muy típicas de la comarca alcarreña. En ellas se ven buenos ejemplares de clavos, llamadores y rejas de los siglos XVIII y siguientes.
Cerca del pueblo, por un camino que se dirige a los Yélamos, se encuentran los restos, ya muy ruinosos, de la iglesia de Santo Domingo del lugar de Retuerta, aldea que perteneció en el siglo XVI a la princesa de Eboli, y que poco después fue abandonada, quedando despoblado el caserío. Se trata de una construcción sencilla, de estilo románico rural, con ábside semicircular.
Altitud: 954 metros
Habitantes: 114
Distancia Capital: 30 Km.