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Pueblos

Azuqueca de Henares


Se sitúa en la parte más ancha y llana del gran valle del Henares.

HISTORIA
La etimología de esta villa campiñera procede del árabe açouque, que viene a significar mercado, o feria. Fue, por tanto, lugar de encuentros de la población árabe hispana, y se conoce su existencia desde la Edad Media, en la que ya aparece como aldea del Común o alfoz de Guadalajara, en cuya calidad permaneció hasta comienzos del siglo XVII, en que fue declarada villa por sí, siendo vendida por el rey Felipe IV, en 1628, a doña Juana María de Velasco Ibarra, marquesa de Salinas, en cuya descendencia prosiguió hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX. En 1752 era señor de Azuqueca don Juan Javier Joaquín de Velasco Albornoz, Sosa, etc., marqués de Salinas del Río Pisuerga.

El título prosiguió, siendo marquesa del mismo, en 1870, doña Rosa de Bustos y Riquelme, pasando luego, junto con gran cantidad de tierras del término, a los duques de Pastrana, y, más tarde, al conde de Romanones. De hecho, las mejores tierras del valle del Henares, en su orilla derecha, y en término de Azuqueca, perteneció hasta hace poco a esta conocida familia, que poco a poco ha ido desprendiéndose de ellas al objeto de transformar las tierras agrícolas, feracísimas, del valle, en suelo industrial. En él están surgiendo fábricas e iniciativas económicas que sin duda han transformado de forma radical el pasado rural, mínimo, de esta villa, en un prometedor futuro.

PATRIMONIO
La villa es toda ella un conjunto moderno y de bien ordenado urbanismo. Como elementos monumentales, podemos destacar a la atención del viajero la iglesia parroquial, dedicada a San Miguel. Es una obra del siglo XVI, en la que se observa su fábrica de ladrillo y sillarejo con sillares esquineros de agradable aspecto, en una combinación típica de esta comarca de la baja Campiña del Henares. Una torre airosa y un atrio porticado a mediodía, con cinco arcos, de buen arte renacentista, y capiteles jónicos en el remate de sus columnas, es todo lo que puede destacarse en este edificio.

Otro elemento artístico ha sido recientemente añadido al conjunto azudense. Se trata de la iglesia parroquial de Santa Teresa de Jesús, instalada a la entrada de la colonia residencial de ASFAIN, en la carretera hacia Meco. Esta edificación religiosa procede del desaparecido pueblo de Alcorlo, sumido bajo las aguas de un pantano, y trasladado el conjunto del templo, (que es obra sencilla del siglo XVI con algunos elementos románicos, como su espadaña y la pila bautismal), piedra a piedra hasta Azuqueca.

Al final de la calle de la Ermita, que puede decirse es la principal del pueblo tradicional, en dirección a Alovera, se encuentra la ermita de la Soledad, un edificio muy típico del siglo XVII, con amplio pórtico, nave única, ancho crucero y cúpula con linterna, restaurada con acierto. En su interior se conserva la imagen de la Virgen de la Soledad, tallada en 1769 por el escultor Juan Pascual Medina.

Todavía en término de Azuqueca, y a la orilla derecha de la carretera general en dirección a Madrid, se encuentra el interesante edificio del parador de Cortina. En este lugar, cruce de caminos e importante estación de postas y viajes en lo antiguo, existió un breve poblado con la ermita de San Juan, de la que nada queda, y una enorme fuente de piedra tallada con gran pilón, que aún puede admirarse frente a la venta. Este enclave fue posesión de las monjas de San Bernardo de Guadalajara, y luego de los señores de Azuqueca, que largamente se lo disputaron a los de Alovera. El edificio actual es un gran caserón del siglo XVIII, de recia arquitectura con abundancia de vanos, enorme portalón para ca-rros, y amplio patio porticado, con distribución típica de una venta o mesón de camino real. Es necesario, aquí y ahora, denunciar el lamentable estado de abandono al que por parte de la propiedad se tiene este edificio, al que parece estarle reservado el evidente destino de la ruina y el final derribo. No debería ser así, pues a nuestra provincia no le sobre ni uno sólo de sus viejos edificios tradicionales. Y este es uno de ellos, cargado de gracia, de historia y de belleza cierta.

También en término de Azuqueca está el lugar de la Acequilla, finca que fue adquirida en 1614 por don Luis de Velasco, a su regreso de ejercer los cargos de Virrey de Nueva España y Perú, y en la que se conservan interesantes restos arquitectónicos de siglos pasados. Pasaría luego a su hija, doña Juana María de Velasco, primera señora de Azuqueca.

En el camino de la Barca? que desde Azuqueca baja al río Henares y cruza la carretera general entre los kilómetros 43 y 44, se han descubierto cimientos de construcciones de época romana, a los que se contabilizan anejas una gran cantidad de tumbas de época visigoda, cuyos materiales y ajuares se encuentran por el momento en el Museo Arqueológico Nacional. Es ello un claro indicio de haber existido un importante núcleo de población a lo largo de varios siglos en la orilla derecha del río Henares en este término de Azuqueca, en conexión con los restos que en ese mismo entorno, y ya en términos de Alovera, también se han encontrado.

FIESTAS
En Septiembre se celebran las fiestas mayores de la localidad


Dirección Ayuntamiento: C/ Camino de Meco, s/n
Altitud: 626 metros
Habitantes: 14376
Distancia Capital: 13 Km.




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