Está este pueblo como colgado de un empinado cerro, y muy cercano al Tajo, entre bosques y espacios de monte bajo. Su caserío tiene además toda la esencia más genuina del alcarreñismo en sus formas de construir las casas, de piedra, maderas y adobe, y en su distribución del espacio urbano, con su gran plaza central y los estrechos callejones.
HISTORIA
Analizando brevemente la historia de Azañón, nos encontramos cómo fue a raíz de la conquista de Cuenca, en 1717, o poco antes, que pasó al reino cristiano de Castilla. Quedó incluido en el Común de Villa y Tierra de Cuenca, usando su Fuero y estando bajo su jurisdicción. Pasó luego a ser de doña Mayor Guillén de Guzmán, mediado el siglo XIII, por donación que a ella hizo, junto a otras varias aldeas y villas alcarreñas, el rey Alfonso X el Sabio. Su nieta, doña Blanca de Portugal, lo donó en 1311 al infante don Pedro, hijo del Rey Sancho IV. En el siglo XV vemos como señor de Azañón a Pero Núñez de Prado, vecino noble de Guadalajara. De éste pasó a la familia de los Acuña, en 148S, quien lo vendió al primer conde de Tendilla, don Iñigo López de Mendoza, en cuya casa, luego nominada de marqueses de Mondéjar, permaneció hasta el siglo XIX. Es de anotar la íntima conexión que a lo largo de su historia mantuvieron los pueblos de Azañón y Viana, limítrofes en geografía, pues durante los siglos medievales, hasta sus términos fueron comunes, en lo tocante a pastos, leñas y utilización comunal. Un verdadero ejemplo de cooperación vecinal.
PATRIMONIO
Es realmente muy interesante y evocadora la visita a este pueblo, pues muestra por su situacción y estructura un conjunto urbano típico de la época de la repoblación de la zona, tras la reconquista de la misma a finales del siglo XII. Des-taca el conjunto de sus calles, plaza Mayor y aledaños. En la plaza aparece una serie de interesantes edificios tradicionales, como la Casa del Inquisidor, con gran arco adovelado presidido por el escudo del Santo Oficio, y otras casonas con grandes arcos de entrada y galerías altas, de madera; en un rincón de la plaza, una fuente antigua. La iglesia parroquial, a un extremo del caserío, está dedi-cada a la Asunción de la Virgen, y es obra del siglo XVI, con alta torre de planta cuadrada adosada al muro de poniente del templo. Dicha torre se forma de cuatro cuerpos separados por impostas de sillar y remata con barandal abalaustrado. Al mediodía presenta un sencillo atrio porticado, y en él se abre la puerta de ingreso, semicircular, decorada con baquetones y bolas, sostenidos por columnillas adosadas. El interior es de la misma época, de gran elegancia. En la carretera que conduce a Paralveche se encuentra la popular ermita de la Virgen del Rosal y Vega. Durante siglos, en término de Azañón estuvieron incluidos el monasterio cisterciense de Ovila, y los Baños de Carlos III, aunque hoy estos han pasado al término de Trillo, por lo que ambas instituciones se examinan en la relación corres-pondiente a este pueblo.
Altitud: 815 metros
Habitantes: 32
Distancia Capital: 87 Km.