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Pueblos

Anguita
Un pueblo que merece ser conocido: Anguita, en la sierra del Ducado, entre Soria y Guadalajara, sobre la vieja Celtiberia.

Sobre las parameras frías y boscosas de la Serranía del Ducado, asomándose al hondo valle del Tajuña, que por aquí discurre entre roquedales adustos, con cuevas en sus entresijos en las que dice la leyenda que se refugió el Cid en su camino hacia Valencia.

HISTORIA
En la estrechura que hace el río Tajuña a su paso por Anguita estuvo situado antiguamente el pueblo, y la tradición le hace llamarse Cuevas de Lonzaga. Lo que sí parece indudable es que por aquí pasó el Cid en su camino de destierro desde Burgos a tierras de Valencia, y en las "Cuevas de Anguita" descansó una noche o algunos días. La zona de huertos, alamedas y suaves ondulaciones por donde corre el Tajuña, estuvo indudablemente poblada desde tiempos prehistóricos. Anguita fue poblada, indudablemente, por pueblos celtíberos, y su paso estrecho sobre el Tajuña fue lugar de vigilancia y defensa. Tras la reconquista, quedó incluida en el alfoz o Común de Villa y Tierra de Medinaceli, para tras el siglo XV reconocer en señorío a los de la familia la Cerda, y así formar en el llamado ducado de Medinaceli, de cuyas sierras es uno de los más importantes núcleos de habitación. Sus gentes se dedicaron en los últimos siglos a los cuidados del pinar, a la labranza de secano y huerta, y a tareas industriales de la lana, pues aquí hubo importante batán que trataba grandes cantidades de la lana de las ovejas de Molina, quedando luego una tradición referida a los telares y fabricación de tejidos de todo tipo, que en estos últimos años se ha visto confirmada con la creación y puesta en marcha de un taller en el que las jóvenes del pueblo se dedican a la manufactura de tapices, alfombras, etc. También en Anguita existió durante los dos últimos siglos una recia tradición de alfarería, trabajando en tejas durante el verano y en cacharros diversos durante el invierno. De sus alfares salieron numerosas piezas (asaderas, botijas, barreños, bebederos, caloríferos para calentar camas, jarros, morteros y muchos cacharros para recoger la resina en los pinares cercanos) que aún pueden encontrar los buenos coleccionistas.

Una historia de Anguita, por Javier Serrano Copete, 2008Si quieres saber más de Anguita, de su historia completa (celtíberos por aquí, romanos por allá)  de su Naturaleza espléndida, del Cid, del Empecinado, de Ramón y Cajal, de su alfarería y tintes, de su patrimonio artístico (templos, pairones, puentes, torres medievales, cuevas y yacimientos) y de su foclore, este libro que acaba de aparecer en 2008, escrito por Javier Serrano Copete, te lo cuenta todo: Una historia de Anguita. El pueblo y su entorno.
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PATRIMONIO
A escasa distancia del pueblo se ha encontrado el Dolmen del Abadón, prueba palpable de ello, y es muy probable que nuevas investigaciones arqueológicas vengan a ampliar el horizonte de nuestros conocimientos sobre la primitiva población de Anguita. Los restos de una torre vigía sobre el extremo de la lastra rocosa que vigila el paso estrecho del Tajuña son muestra de la importancia del enclave durante la Edad Media. Del antiguo pueblo de "las Cuevas" junto al río queda también la huella de su iglesia románica, actual ermita de Nuestra Señora de la Lastra, buen edificio de sillarejo y sillar en las esquinas, con portada de arquivoltas semicirculares y restos de decoración vegetal sobre el muro sur, hoy tapiada, con canecillos bajo el alero, y ábside y gran espadaña triangular sobre el muro poniente, en el que ya más modernamente, hacia el siglo XVII, se abrió una portada con ornamentación clásica, aunque sencilla. Un puente antiguo, y otros más modernos, cruzan el río. El pueblo entero es un bello ejemplo de ordenación urbana de tipo rural, con amplia plaza mayor en la que destaca un par de caserones con grandes y adovelados portones y gastados escudos nobiliarios sobre ellos. También muchos edificios muestran en su fábrica de sillar y fuerte aparejo pétreo las huellas de un quehacer meticuloso y muy característico. En lo más alto del pueblo destaca la iglesia parroquial, obra del siglo XVII, que muestra en su muro de poniente una elegante espadaña con tres vanos, un campanil superior y adornos laterales de pináculos. Su planta es de cruz latina, y el ábside muestra una gran ventana con cercos moldurados barrocos rematando en un escudo episcopal. En el muro sur aparece la portada, de arco semicircular, moldurada con sencillez, protegida de un atrio formado por arcos semicirculares. Ante la entrada se abre un atrio descubierto, limitado por barbacana de sillería con grandes bolas a su entrada. En el interior, destaca el gran retablo barroco, obra de Juan de Arauz a comienzos del siglo XVIII. En un extremo del pueblo se ve la ermita de la Soledad, con doble arquería semicircular de entrada. En el término de Anguita existen bellos paisajes de serranía, muy especialmente los que forman el río Tajuña en su camino hacia Luzaga, escoltado por inacabables y densos pinares, en los que se halla instalado el Campamento Juvenil "Amadís" que funciona durante el verano como una escuela de educación y respeto a la Naturaleza.

FIESTAS
Muy rico fue el folclore de Anguita. Sus fiestas de Carnaval, de origen pagano, se celebran los tres días antes del miércoles de ceniza. Las gentes del pueblo se disfrazan, y por las calles salía la vaquilla, vestido con traje de multicolores retales, con un gran cinto del que colgaban esquilas de oveja, que recorría el pueblo dando saltos y asustando a los chiquillos. También las fiestas de los mayos eran muy celebradas: los mozos del pueblo se sorteaban a las mozas, lo que daba ocasión a peleas, pues lógicamente se intentaba hacer trampas. De este modo se emparejaban para pasear. La chica (maya) regalaza al mozo (mayo) un rosco de harina que ella misma había preparado, y él le daba un regalo (un vestido, unos pendientes o quizás un ramo de flores). Las rondas nocturnas de los mozos hacían sonar por el pueblo los mayos o coplas a las chicas. Las fiestas patronales se hacen el primer domingo de octubre, y son en honor de la Virgen de la Lastra que se aparecció a un pastor en un lugar rocoso denominado así: la Lastra. Durante el verano, las autoridades del pueblo van de casa en casa pidiendo lana, y en septiembre recogen los frutos mejores del campo, entregados por los vecinos. En octubre se hacen las Almonedas o subasta de estos objetos en el Ayuntamiento, entregando todo el dinero obtenido para el culto de la Virgen. Es muy popular la gran hoguera que en el cantón (cruce de cuatro calles) hacen los mozos en honor de la Virgen.


Dirección Ayuntamiento: Plaza de José Antonio, 1
Altitud: 1107 metros
Habitantes: 316
Distancia Capital: 86 Km.




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