Su nombre, que deriva del árabe (almunia = huerto) viene a significar "la huerta del rey", o "del señor", y le cuadra perfectamente, pues se enclava en un entorno de feracísimas huertas y campos dados a la agricultura.
HISTORIA
Tras la reconquista de la zona, ya a comienzos del siglo XII, quedó en poder de los monarcas castellanos, perteneciendo al alfoz o Común de Zorita, y en 1176 es cuando Alfonso VIII la entrega a la Orden de Calatrava. Como aldea de Zorita se rigió durante la Edad Media por su Fuero y fué especialmente cuidada y promocionada, en sentido económico y demográfico, por los maestres y comendadores calatravos. Puso la Orden una Casa Palacio en Almonacid, con fuerte torre y un portalón decorado con pinturas por Alfonso Diaz, a mitad del siglo XIV. El privilegio concedido por el maestre don Pedro Girón al lugar de Almonacid, en el sentido de que no pudieran establecerse en él judíos, ni personas eximidas del pago de impuestos (nobles, hidalgos, etc.) promocionó el crecimiento y la prosperidad de sus habitantes. En el siglo XVI, en cuya segunda mitad alcanzó una población de casi mil familias, trasladaron a almonacid su residencia los comendadores de Zorita, pues el castillo no prestaba ya la comodidades que los tiempos requerían. Cuando la general enajenación que de los bienes de las órdenes militares e instituciones eclesiásticas hizo el Emperador Carlos I para obtener refuerzos económicos a su política universalista, la villa de Almonacid fué pretendida por doña Ana de la Cerda, señora de Pastrana, y luego nuevamente por don Ruy Gómez de Silva.
Pero la villa se opuso enérgicamente, y aún pagó dos millones de maravedís al Rey para que no fuese apartada del señorío real. En este permaneció en adelante, aunque en el siglo XVIII adquirieron su señorío los condes de San Rafael, pero hasta el siglo XIX en que el régimen fenecía por la Constitución de 1812. La prosperidad de Almonacid se basó siempre en la laboriosidad de sus gentes, dedicadas intensamente a la huerta, a los olivos (de los que salía mucho y buen aceite), a las canteras de jaspe, y a la industria (de alfarería y de telares de cáñamo). Ultimamente ha visto otra vez aumentar la población y el movimiento económico, tras la construcción de la central nuclear "José Cabrera" en las orillas del Tajo, y las obras del trasvase Tajo Segura, en que mucha mano de obra inmigrada de otras zonas de España ha encontrado aquí trabajo. De unas y otras fuentes, su Ayuntamiento ha obtenido saneados ingresos, que le han llevado a poder ofrecer unos servicios públicos muy aceptables, a promocionar la cultura (premios nacionales de pintura, periodismo, etc.) y a construir un nuevo edificio concejil.
PATRIMONIO
Almonacid estuvo totalmente rodeado de murallas de las que aún se ven restos entre las casas, y puede estudiarse su trayecto. Poseía cuatro puertas de acceso (la de Bolarque, la de Santa María de la Cabeza, la de Albalate y la de Zorita), de las que solamente quedan en pie la segunda, frente al Cementerio, rodeada de jardines, y la última de éllas, obra de fuertes características constructivas, con arco apuntado y bóveda de cañón también apuntada, entre dos gruesos pilares de sillarejo, obra del siglo XIII. La antigua ermita de la Virgen de la Luz se encuentra en el extremo norte del pueblo, junto a donde estuvo la puerta de Bolarque. La Plaza Mayor es un bello entorno urbano, con edificaciones soportaladas, jardines y el nuevo ayuntamiento construido en 1975 que guarda en cierto modo una relación tradicional con el resto de los edificios. Frente a él está la torre del reloj, sencillo elemento que, en sillar y sillarejo, eleva su silueta para servir de centinela y avisador (hoy con reloj, antiguamente con campanas) del pueblo. sobre su muro de poniente hay una placa de piedra tallada que muestra las armas de Castilla y una leyenda que explica fué alzada en 1590, siendo gobernador del partido de Zorita don Juan de Céspedes. Muchas otras casonas y ediificios antiguos, de traza popular, o noble, existen por el pueblo.
La iglesia parroquial es obra sin terminar. Comenzó su construcción en los últimos años del siglo XV, y de entonces data la portada principal, tallada en piedra caliza, que ha resultado desgastada y dañada por los elementos. Esta portada se conforma de alto alfiz que engloba el ingreso, formado de cuatro arcos superpuestos, semicirculares, decorados de bolas, cardinas, baquetón y numerosos elementos de iconografía gótica (animales, quimeras, niños, frutas, etc.) todo éllo bajo un arco florenzado plenamente incluido en el estilo gótico-isabelino. Los arcos descansan sobre breves capiteles y columnillas adosadas, recubiertas también de profusa ornamentación gótica. En las enjutas se ven sendos escudos tallados de la Monarquía castellana y la Orden de Calatrava. Guarda una indudable relación de parentesco con la portada de la parroquia de Albalate, hasta el punto de poderse afirmar que se deben al mismo, y desconocido artista.
De la primitiva construcción solo se llegó a levantar el ábside. De gran altura, planta poligonal, muros de sillar con contrafuertes, flameros, ventanales y moldurajes de gran efecto, todo ello en el mejor estilo del gótico último, que tanto se utilizó en Castilla durante la primera mitad del siglo XVI. El antiguo Colegio y Convento de los Jesuitas muestra todavía su gallardía barroca. La portada de la iglesia de dicho convento muestra un ingreso, elevado sobre escaleras, con complicado molduraje y un escudo real, acabando en dos espadañas laterales, que le confieren un aire noble y bello. Su interior muestra una sola nave, con capillas laterales, crucero sobre el que se levanta cúpula hemiesférica y presbiterio elevado. En las pechinas de la cúpula aparecen los policromados escudos de Goyeneche y marqueses de Belzunce, protectores de este convento jesuítico, y en el suelo de la nave se ven algunas lápidas funerarias de nobles allí enterrados, algunas con escudos heráldicos. Una de ellas corresponde a don Juan de Escudero, fundador y primer protector del Colegio, hijo del escritor Matías Escudero de Cobeña. que en el siglo XVI escribió su "Relación de Casos notables", interesante documento sobre la villa de Almonacid en aquella época. Junto a esta iglesia se alza el severo edificio del colegio y convento, obra del siglo XVIII, hoy utilizado como centro cultural y de Tercera Edad. Fuera del pueblo, a poniente del mismo, se ve el gran palacio de los condes de San Rafael, obra del siglo XVIII, con buena portada de rebuscadas molduras y escudos heráldicos tallados. Mas allá se ve el antiguo humilladero gótico formado por cuatro recios pilares que forman cúpula apuntadas, como los arcos que unen entre sí dichos pilares. Allí se levanta el gran convento de monjas concepcionistas, del que destaca la iglesia, de severa portada clasicista orientada al mediodía, cobijada por pequeño atrio de esbeltísimas y sencillas columnas. En las enjutas lucen rojas y brillantes dos cruces de Calatrava. El interior, de una sola nave, es elegante: sus bóvedas se forman por complicadas trazas de nervaturas, y sobre el muro del coro alto, un escudo heráldico de los Goyeneche preside el templo.
FIESTAS
En honor de la Virgen de la Luz, cuya fiesta es el 8 de septiembre, animados festejos populares.
Dirección Ayuntamiento: Plaza de José Antonio, s/n
Altitud: 683 metros
Habitantes: 990
Distancia Capital: 69 Km.