HISTORIA
Siempre se consideró a Almadrones como lugar extremo, por el norte, de la comarca alcarreña, y nunca fue sino un humilde poblado o caserío puesto en el camino real, que por esta meseta pedregosa, conducía desde Madrid a Zaragoza. Del paso de este camino vivió, y de ello sigue viviendo en parte, pues sobre ambos costados de la Autovía de Aragón que hoy atraviesa su término se ha instalado la conocidísima Venta de Almadrones, un gran complejo turístico en el que el automovilista puede encontrar toda clase de servicios, hasta el de una suculenta cocina con típicos platos alcarreños. Esta venta al antiguo modo trajinante, y la agricultura de secano, dan hoy vida al pueblo.
Tras la reconquista de la zona, quedó incluída como aldea de la Tierra de Atienza, rigiéndose por su Fuero. Pasó luego a depender de la segregada tierra de Jadraque, y con casi toda ella, en 1434 fue entregada en donación por el rey Juan II a don Gómez Carrillo y su esposa doña María de Castilla, pasando luego a su hijo don Alfonso Carrillo, quien, en 1478, se lo vendió al gran cardenal don Pedro González de Mendoza, y este lo incluyó en sus estados de Jadraque (condado del Cid) en el que pasó a la familia Mendoza. En el siglo XVII figuraba en la demarcación del marquesado de Argecilla, también propiedad de los Mendoza y La Cerda. Nunca pasó de ser un pequeño caserío.
PATRIMONIO
La iglesia parroquial es un sencillo elemento del siglo XVI construido en sillarejo, con amplio atrio descubierto ante el templo. Su portada está orientada al sur, con molduraje sencillo, y bajo un pórtico sujeto por columnas de tipo toscano. A poniente se alza la tirre de las campanas. Su altar mayor procede de la iglesia de San Gil de Atienza.
Hace varios siglos fue descubierta en su término una lápida funeraria con inscripción latina, de época hispano-romana, y cuyos huesos fueron tenidos, falsamente, durante años, como valiosísima y muy venerada colección de reliquias de santos mártires. Ya en los siglos XVII y XVIII se establecieron en el lugar algunas familias hidalgas, que se construyeron sus casonas nobiliarias con magníficos escudos de armas tallados sobre sus puertas. Así pueden verse los de la familia de los Ribas, y el de un hidalgo santiaguista.
PERSONAJES
De las familias asentadas en este lugar surgieron algunas figuras importantes, destacando la de don Miguel del Olmo y de la Riba (1654-1721), natural de Almadrones, que llegó a ocupar altos cargos eclesiásticos y políticos con los Borbones, entre ellos el de gran canciller del Estado de Milán por Flipe IV, el de obispo de Cuenca, y el de arzobispo electo de Palermo.
Dirección Ayuntamiento: C/ Plaza, S/N
Altitud: 1054 metros
Habitantes: 91
Distancia Capital: 47 Km.