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Pueblos

Albalate de Zorita


En plena Alcarria, y a las orillas del Tajo, entre olivares se encuentra Albalate.

HISTORIA
El nombre de este pueblo deriva del árabe, significando camino (albalate=el camino). Una vía romana que procedente de Cuenca se dirigía hacia la Alcarria, atravesaba por este término tras haber pasado por Illana y el puerto de La Bujeda. De simple caserío que en 1212 concedió el rey Alfonso VIII a la Orden de Calatrava, engarzándola en la jurisdicción y bajo el Fuero de Zorita, pasó a próspero enclave villariego, a impulsor de un crecimiento y repoblación que la Orden Militar de Calatrava supo realizar en la Baja Edad Media por todos los lugares donde tuvo pertenencias y mando. Tras las enajenaciones de las riquezas de las órdenes y obispados, por parte de Carlos I y Felipe II, Albalate fué adquirida, en 1566, por el valido del Rey, don Ruy Gómez de Silva, duque y dueño de Pastrana. Unos años después, en 1572, crean los duques un mayorazgo para su primogénito don Rodrigo de Silva y Mendoza, en el que junto a numerosos enclaves alcarreños se comprende también a Albalate. Siguió esta villa en la familia mendocina, llegando a los duques del Infantado, y eximiéndose totalmente a comienzos del siglo XIX, en la hora de la abolición de los señoríos.

PATRIMONIO
A escasa distancia del pueblo, en dirección de poniente, sobre la llana y fértil vega, se encuentra el cementerio, y en él las ruinas de la llamada desde antiguo ermita de Cubillas o de Nuestra Señora del Cubo. En su muro sur se abre una hermosa y sencillísima puerta de múltiple arco apuntado, ornado el más exterior con orla de puntas de diamante, mientras que el interno presenta un baquetón en zig-zag, apoyándose todo en una serie de vegetales capiteles sobre inexistentes columnas. Muchos canecillos bajo el alero, demostrando todo ser obra del siglo XIII, y que muy bien pudo haber sido la primitiva parroquia del lugar de Albalate, que en esa época entró en la historia. La iglesia parroquial está dedicada a San Andrés. De fuerte fábrica de sillar, carece de torre, y muestra su arquitectura renaciente con contrafuertes en los costados. La puerta principal está orientada al norte, es partícipe de dos estilos artísticos que la sitúan en el paso del siglo XV al XVI; su estructura y ornamentación gótica recuerda mucho a la portada de la parroquia de Almonacid. El ingreso muestra un triple arco escarzano apoyado en sendas columnillas rematadas en capiteles de tema vegetal. Un gran arco trilobulado, ornado por cardinas y florones, rodea a la estructura del ingreso, e incluye dentro otro picudo remate con ornamentos vegetales, exhibiendo una infrecuente combinación de formas geométricas que viene a caracterizar a esta puerta dentro del momento más barroco del gótico isabelino. El interior es de tres naves, que se separan por cilíndricos pilares rematados en anillos de decoración de bolas, y de los que arrancan las bóvedas de crucería, con complicados y bellos dibujos. Realizó esta magnífica obra arquitectónica, en la primera mitad del siglo XVI, el maestro Miguel Sánchez de Yrola. Su altar mayor es obra barroca, con columnas, basamentos, frisos y paneles de dorada y prolija decoración. En lo alto muestra un buen cuadro con el martirio de San Andrés; el resto de sus tallas son modernas. A los pies del templo, en su costado de poniente, está la capilla del bautismo, añadida en la segunda mitad del siglo XVI. En ella se guarda un valioso ejemplar de escultura platerresca: la pila bautismal, obra de talla sobre alabastro. En una capilla del fondo de la nave del evangelio, se guarda y venera la llamada Cruz del Perro, patrona de Albalate y motivo central del escudo de la villa. Es doble su valor: artístico, y sentimental. Se trata de una joya de la orfebrería del siglo XIII, hecha en bronce dorado, con 47,5 cm. de altura y 28 de envergadura, rematando sus extremos en escuetas flores de lis, sobre las que se ven grabadas las rudas efigies de los cuatro evangelistas. Cuatro gemas de cristal de roca se sitúan en el promedio de los brazos, y en el centro aparecen la imagen de Cristo crucificado. En el reverso de la cruz aparecen, también grabados, los símbolos de los evangelistas, y en su centro se ve la figura de Jesús en actitud de bendecir, de medio cuerpo. De sus brazos cuelgan dos cadenillas. Su apelativo de Cruz del Perro deriva de su milagroso hallazgo, por medio de un perro, ocurrido en 1514, en la orilla del río Tajo, en el lugar conocido con el nombre de Cabanillas, donde aún hoy se ven los restos de una ermita construída en el siglo XVIII. Muy interesante es la Fuente de la Villa, que a un lado de la carretera, en parte baja y frente al caserío se encuentra. Se trata de un muro de fuerte sillería en el cual se muestra magnífico escudo con la cruz del perro en él tallada.

FIESTAS
En el folclore de Albalate destaca la fiesta de San Blas, el día 3 de febrero, en la que se hace una procesión con la imagen del santo, tradicional abogado de los males de garganta. En élla van seis botargas bailando, mientras que un par de mozos hacen sonar la música de tambores y castañuelas (antiguamente se añadía gaita o dulzaina). Los botargas van ataviados con traje de chaquetilla, pantalón y gorro puntiagudo con los colores rojo y verde, tanto en el gorro como en la chaqueta, llevan una estampa con la imagen de San Blas. Durante la procesión, los botargas de Albalate van danzando ante el santo.


Dirección Ayuntamiento: Plaza de Fray Martin, 2
Altitud: 759 metros
Habitantes: 1044
Distancia Capital: 72 Km.




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