De alcarria.com
Arthyr Byne (1884-1935): de Hispanista a marchante y expoliador.
José Luis García de Paz
22 Diciembre, 2007
Contiene muchas de las imágenes
más antiguas conocidas de nuestra provincia, mostrando monumentos emblemáticos
como el palacio del Infantado y el convento de
la Piedad de Guadalajara, las torres del
castillo y
la Casa del
Doncel de Sigüenza, vistas de estas localidades, el claustro del monasterio
jerónimo de Lupiana, el palacio de Cogolludo, tipos populares alcarreños, etc.
Hay muchos fotógrafos y fotógrafas, españoles y extranjeros. Aunque las fotos
de algunos de ellos, como Jean Laurent y Charles Clifford, ya se han mostrado
en exposiciones del CEFIHGU en la ciudad de Guadalajara, la exposición es
altamente recomendable para todos los amantes de nuestra provincia y Comunidad.
Uno de los autores de las fotos,
realizadas para ser publicadas en textos de
la Hispanic Society, fue el
norteamericano Arthur Byne (1884.1935), arquitecto natural de Philadelfia. Esta
persona tiene el dudoso honor de ser recordado en muchas provincias españolas
como uno de los mayores expoliadores de arte, realizando labores de
intermediario y “
fontanero” para
abastecer a coleccionistas extranjeros, actuando en su propio beneficio. En
particular se le recuerda en Segovia por el caso del monasterio de Sacramenta y
en Guadalajara por Santa María de Ovila (Trillo), comprados por el magnate de
la prensa americana William Randolph Hearst (1863-1951), quien era un
“coleccionista compulsivo” mientras tuvo fondos para ello.
Nada sobre estos casos se dice en
la biografía de Byne que se encuentra en la web oficial de la exposición, bien
es verdad que algo se intuye cuando se indica, respecto a éste y su esposa
Mildred Stapley (1879-1941, casados en 1910)
que “
Habían empezado como
estudiosos y autores de obras seminales sobre arquitectura y artes decorativas
de España antes de convertirse en marchantes y coleccionistas destacados” y
que en 1921 “
rompieron su relación con
la
Hispanic Society
para dedicarse a su actividad de marchantes. Su conducta resultó bastante
desagradable para Huntington quien exigía una rigurosa política prohibiendo la
compra directa de arte en España y le irritaba cualquier cosa que pudiera
vincular a su persona o a
la Hispanic
con esta práctica”. Archer Milton
Huntington (1870-1955), magnate fundador de
la Hispanic Society, compró muchísimas
piezas para el museo de esta sociedad, el cual tiene actualmente la mayor
colección de arte español fuera de España.
Enviados por Hungtinton a España,
Byne y su inteligente esposa y colaboradora recorrieron en 1915, 1917 y 1918 sus
tierras, tomando unas 2800 fotografías. Con ellas se ilustraron sus libros,
publicados la mayoría en Estados Unidos. Hay autores que consideran que la
verdadera autora de las publicaciones de ambos era Mildred. En todo caso, era
considerado como una reconocida autoridad en arte español. Las ilustraciones de
libros como "
Techos decorados de
madera en España", “
Arquitectura
española del siglo XVI”, “
Tejidos y
Bordados Españoles” o “
Repertorio de
muebles e interiores españoles” le sirvieron a Byne como catálogos para
proponer su venta a coleccionistas extranjeros. Fallecido Byne, su viuda publicó
“
Capillas olvidadas españolas”, con
fotos tomadas por su esposo. Todos estos textos solo se encuentran actualmente
en Bibliotecas o en librerías de viejo, a precios elevados.
Aprovechando con las autoridades
españolas su fama de hispanista estudioso, Byne usaba sus conocimientos para
obtener beneficios revendiendo los objetos que reseñaba en sus libros a aquellos
que los desearan.
Proveyó a casi todos
los coleccionistas norteamericanos. Gran cantidad de artesonados salieron de
España gracias a los oficios de Byne. Creo que es justo y merecido el apelativo
de "
el saqueador" con el
que se refiere a Byne el profesor José Miguel Merino de Cáceres. Entre otros
casos, gracias a Byne salió de España en 1922 la colección que el conde de Las
Almenas tenía en su palacio del Canto del Pico (Torrelodones, Madrid), para ser
expuesta en Nueva York, pero allí sería vendida y nunca volvería a España.
Ofreció parte de esta colección a Hearst, llegando a ofertar una comisión del
2’5% a Julia Morgan (1872-1957), la primera mujer arquitecto de Estados Unidos
y arquitecta privada y fiel de Hearst, que la rechazó airada.
En 1925 compró para Hearst gran
parte del monasterio de Sacramenia (Segovia). Por supuesto Byne exageraba los
gastos y dificultades, que las había, para poder cobrar una cifra mucho mayor
de Hearst. A veces usaba nombres claves en su correspondencia par evitar que se
reconociera de qué monumento se hablaba, indicando que aunque no había "problemas"
para la "exportación", convenía mantener la discreción. Hearst pagó
por el claustro, el refectorio y la sala capitular del monasterio 40000
dólares, precio que incluía la comisión de Byne (no menos del 25%), lo cual no
era demasiado dinero en la época, unas 280000 pesetas de entonces que
equivaldrían a unos cuatro millones de 1986. Por las dimensiones de lo embalado
y transportado, el coste total pagado por Hearst llegó a ascender a 500000
dólares. Tras diversos avatares, gran parte de lo expoliado en Sacramenia se
encuentra reconstruido al norte de Miami Beach, siendo usado para celebrar
ceremonias de bodas.
En el caso del monasterio
cisterciense de
Ovila, al que díó el
nombre clave en su correspondencia de “Mountolive”, Byne preparó el trapicheo
antes de informar a Hearst de la posibilidad de comprarlo.
El éxito de la operación segoviana le animó a
preparar la alcarreña. Byne tuvo que emplear dinero para “engrasar” a
autoridades desde nivel local hasta la capital, pues reclama dinero para ello en
su correspondencia con Hearst. Contó con la colaboración de Fernando Beloso
Ruiz, director del Banco Español de Crédito en Madrid. Byne o Beloso, o quizá
ambos, usaron la estratagema de inscribir a nombre del Estado en el Registro de
la Propiedad a las ruinas
del monasterio el 13 de diciembre de 1927. Al Estado se lo compró Beloso el 4
de febrero de 1928 por 3130 pesetas y al poco se lo vendió a Byne. Sorprende la
rapidez de los trámites legales lo que indica que una mano debió acelerarlos.
La fecha del trato no es segura, probablemente 1929 según indica el profesor
Merino de Cáceres a partir de su estudio de las cartas de Byne durante todo el
proceso.
Hearst y su arquitecta Julia
Morgan no supieron nada de Ovila hasta el 7 de diciembre de 1930. No está claro
el precio que cobró Fernando Beloso, quizá unas cincuenta mil pesetas. Se sabe
que Hearst compró a Byne por 55000 dólares (unas 390000 pesetas de entonces) el
monasterio, de ellos pagó 1500 sólo por la portada. La venta incluía el
refectorio,
la Sala Capitular,
el dormitorio de novicios, la cubierta de la galería norte del claustro y otros
elementos de la iglesia. Aparte estaban los costes de desmontaje, embalado,
transporte y montaje. Fue el precio lo que disuadió a Hearst de llevarse
también la bodega. Beloso no canceló la hipoteca que solicitara para comprar
Ovila hasta el 6 de marzo de 1931. Al poco, Beloso murió el 24 de agosto de
1931.
El
gobierno de la recién nacida República declaró Monumento Nacional a Ovila el 3
de junio de 1931, pero esto no paralizó las obras de desmantelamiento pues
estaban ya acabadas, ni el gobierno hizo nada práctico por impedir su salida en
barco. Parece que sólo hubo dos tímidos intentos de paralizar las obras. Asimismo
la
Real Academia
de Bellas
Artes tampoco hizo nada. Quien más levanto su voz de protesta fue Francisco
Layna, sin éxito. De todos modos, no se si exagerando, Byne escribe a Hearst
que “
el asunto casi me cuesta mi
residencia en España”.
Los Byne participaban activamente
en la vida social madrileña, organizando fiestas y sirviendo de puente entre
las comunidades americana y española. Como curiosidad, Zenobia Camprubí conoció
a su marido el poeta Juan Ramón Jiménez cuando, acompañando a los Byne, éstos
les presentaron en una conferencia de
la
Residencia de Estudiantes. Los Byne vivían en la calle Ramón
de
la Cruz 3.
Byne murió al chocar su automóvil
con un camión en Santa Cruz de Mudela, en 1935, viniendo de comprar unas
alfombras antiguas en la zona cercana a Gibraltar. Es sorprendente la reseña
que apareció tras su muerte en ABC, dónde se le trata como un "
insigne hispanista".y se lamentan
por su pérdida. En su "
doble vida"
Byne proveyó de piezas de arte español a muchos millonarios y museos
americanos, transgrediendo cuando le convenía la legislación española e incluso
la americana siendo, a pesar de ello, condecorado. Su esposa, salvo durante
la Guerra Civil, vivió en Madrid,
donde falleció. Su casa la compró
la
Embajada americana.
Publicado el El Decano de Guadalajara el 14 de diciembre de 2007.
© Copyright 2007 by alcarria.com