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María Diega Desmaissiéres y Sevillano
Mecenas.
Heredera de una de las familias más ricas de España en los años de auge de la gran burguesía, esta mujer se ocupó muy pronto de cuantos problemas sociales emergían en la España de fines del siglo XIX, que eran tantos y tan oscuros. Fueron sus padres don Diego Desmaissiéres y Lopez de Dicastillo, conde de la Vega del Pozo y marqués de los Llanos de Alguazas, que casó en 1846 con Maria Nieves Sevillano, hija del duque de Sevillano. En 1850 nació su hermana María de las Nieves, que falleció enseguida, a los 3 años de edad. Ella nació en Madrid, en 1852, y muy pequeña aún perdió a su padre, muerto en Pau en 1855. Fué traído a enterrar en su capilla palaciega de San Sebastián. La tía de la niña, Micaela Desmaissiéres, entró en religión, alcanzando la santidad: era Santa Micaela del Santísimo Sacramento, y fundó la orden de la Adoratrices.
Heredera de una inmensa fortuna, la dedicó a mejorar las condiciones sociales de los alcarreños pobres. Proyectó construir en los alrededores de la ciudad un gran complejo educativo y de acogida: lo que serían la Escuela-Modelo y el Asilo, que estaría acompañado de una iglesia conmemorativa de su tía, y de un gran panteón donde fuera enterrado su
padre, y que sirviera para acoger los restos de toda su familia, y los suyos propios. Muy joven aún, en 1882, se puso a la tarea, encargando el proyecto al arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. Este realizó una maravilla que hoy adorna Guadalajara. La iglesia, en un revival neomudéjar, es deslumbrante. El panteón, en cuya cripta se puso años después de su muerte el monumento funerario dedicado a su memoria, es una construcción onírica, increiblemente hermosa.
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