También es autor de varios tratados teóricos fundamentales. Su preocupación por la pureza musical, tanto interpretativa como creativa le asemeja a un "virtuoso del romanticismo" como lo define X. M. Carreira su llegada a Roma en 1969 coincide con una epoca de plena efervescencia social, revolucionaria con un pensamiento agresivo y emprededor: "la imaginación al poder".
SU DILATADA OBRA: “COMPONGO POR GUSTO, POR PLACER”
Destacable son también una serie de homenajes musicales en toda su trayectoria profesional a compositores: como Bartók, Sebastián Durón, Falla, Gentilucci, J. E. Marie, Messiaen, Nono y Petrassi, por los que Villa Rojo ha demostrado predilección por admiración, amistad o magisterio, de una u otra forma, han marcado musicalmente, la carrera y la creación de un músico genial. Afirma Villa Rojo: "Desde el inicio del aprendizaje en el Conservatorio a los 16 años era muy lento, por lo que decidí estudiar por libre, pero me tuve que poner a trabajar para poder costear estoas profesores y con apenas 20 años tenía prácticamente terminadas las carreras de clarinete, violín y piano". Más tarde, para especializarme me voy al extranjero. He tenido grandes profesores y compañeros: desde su padre y el maestro Caberzudo en la infancia, hasta músicos de contrastado prestigio como Cristóbal Halffter, Gerardo Gombao, Walter Branchi o Ennio Morricone. Tras lograr innumerables galardones dentro y fuera de España, por su reconocido trabajo entre los que cabe destacar el Arpa de Plata, El Bela Bartok, Premio Nacional de Música en dos ocasiones (1973 y 1994) Gran Premio Roma… Además de sus tratados teóricos y libros: "El Clarinete y sus posibilidades", "Juegos gráfico-musicales", "El clarinete actual"… En 1975 funda el LIM (Laboratorio de Interpretación Musical), que significa una de las más importantes aportaciones españolas a la música contemporánea en lo que a interpretación y realización se refiere. También merece una mención especial en el presente reportaje, la calificación de la crítica especializada que ha recibido la obra musical de Villa Rojo. Los críticos de los más afamado, en cuanto a medios de comunicación se refieren, han reflejado fielmente, la trayectoria musical y su aportación a la sociedad. De entre este elenco: L. Honatañón, E. Franco, García de Busto, C. Villasol, R. Barce, Fernández Cid,... sin embargo, me gustaría destacar a Tomás Marco, recientemente galardonado con el Premio Nacional de Música 2002, que definió la musicalidad de Villa Rojo: “...Es una obra amplia y densa, concebida como un todo formal, en sus canciones e investigando el lenguaje del canto de los pájaros. Por supuesto, que ha tenido en cuenta lo que en ellos hizo musicalmente Messiaen y también algunos grupos étnicos brasileños y del Caribe, pero Villa Rojo e un autor de sólida y bien establecida personalidad y no imita para nada estos ejemplos, sino que saca sus propias conclusiones...”