Ignacio Calvo y Sánchez, una gloria de Horche. Nacido en Horche (Guadalajara) en 1864, estudió en la capital de la provincia, para pasar luego al Seminario de Toledo, donde acaba su carrera de sacerdote, siendo ordenado presbítero en 1888, pasando a ejercer de párroco en Alhóndiga, e iniciando ya su larga carrera de investigador y arqueólogo. Tras un viaje a Roma en una peregrinación obrera, publica su famosa obra Abeja de la Alcarria en la Cúpula del Vaticano. Pasa luego a ser arcipreste de Herrera del Duque, gana la oposición al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios, destinándosele a la Biblioteca de la Universidad de Salamanca, y en 1901 toma posesión de su nuevo cargo, también ganado por oposición, de Conservador de la sección de Numismática del Museo Arqueológico Nacional en Madrid, compaginándolo con su tarea de profesor de árabe en la Universidad Central.
En 1905 aparece la primera edición de su archifamosa Historia Domini Quijoti Manchegui, y en 1912 inicia sus tareas de excavaciones arqueológicas, que se desarrollan en Termancia, Osma y Clunia (Soria), el cerro de Santa Tecla en Pontevedra y las cuevas y Collado de los Jardines en Santa Elena (Jaén). Además excavó en lugares cercanos a su pueblo, en la Alcarria: tanto en Aranzueque, como en la Cueva de Valdecobo de Horche. Académico correspondiente de la Real de Historia desde 1916, fue ganador del Premio Anual de la Juna de Iconografía Nacional, y su magisterio en el tema de la numismática y medallística fue unánimemente reconocido.