Un desfile de mujeres que se afianza en la Edad Media, cuando el Cid pasó de Burgos a Valencia por estas tierras.
Según señalan algunos cronistas, parece ser que se trataba de una fiesta realizada por las mujeres exclusivamente el domingo siguiente al día del Corpus, que se vino celebrando desde antiguo hasta ‑más o menos‑ los años 70, hasta que el 28 de junio de 1992 volvió a recuperarse, con la asistencia de más de setenta mujeres vestidas al la antigua usanza.
Cuenta la tradición que la fiesta tuvo lugar a raiz de un hecho acaecido con motivo del traslado de los restos mortales del Cid Campeador, de Valencia a Burgos por escabrosos terrenos ocupados por la morisma. Al paso de la comitiva por Alcocer, las mujeres usando de sus mejores galas, y con motivo de una procesión en honor a la Virgen ‑espejuelos, cintas llamativas por sus colores, etc.‑, hicieron huir despavorida a la hueste moruna que la perseguía, evidentemente confundida por la demasía de sus reflejos y el número de sus participantes.
Es crónica que nos parece sujeta a innovación historicista no carente de interés etnográfico y desarrollo que debería fomentarse.