Niños de blanco danzan y loan a San Acacio
El número de danzantes es el mismo que hemos visto en Valverde de los Arroyos, aunque varían en la forma de vestir, que en este caso consiste en camisa y falda blanca muy almidonadas y medias y calzado del mismo color. Aragonés Subero nos indica que únicamente son de colores vivos el pañuelo que se colocan a modo de mandil o faja y las cintas multicolores, que penden desde los hombros a la cintura. Sobre el pecho, de izquierda a derecha, cruza una banda de seda bordada.
Efectúan sus danzas, todas de paloteo, en la plaza y se denominan "Los peludillos".
Junto a los danzantes interviene en la fiesta, a la hora de la representación de la Loa a San Acacio Mártir, un numeroso grupo, constituído por un niño que encarna el papel de ángel, empuñando su espada redentora y que cubre su cabeza con un llamativo tocado; un botarga que viste de negro y empuña otra espada, esta vez ensangrentada, y que tapa su rostro con una máscara demoníaca; un viejo o gracioso, portador del simbolismo de la Vida y la Muerte, y un guitarrista.
La representacion de este auto sacramental es, como en casi todos los casos que pueden estudiarse en la provincia de Guadalajara, una demostración del predominio del Bien.