Se trata, en líneas generales, de la rememoración de un oficio ya desaparecido: el de los “gancheros” del Tajo, que conducían las “maderadas” desde los pinares de la Serranía de Cuenca hasta Aranjuez, invirtiendo en este recorrido más de medio año, mientras atravesaban los diversos pueblos del Alto Tajo, en los que se proveían de alimentos y medicinas, y que con tanto realismo supo plasmar en su novela El río que nos lleva, José Luis Sampedro.
La idea de festejar aquella actividad laboral, tan dura como mal pagada, surgió, al parecer, de la empresa de turismo local Sieteleguas, en 1997, pero al tercer año de vida, un grupo de jóvenes de Poveda de la Sierra decidió aunar sus esfuerzos y celebrar la “Fiesta Ganchera”, de una forma más viva y veraz, imitando las labores que los “gancheros” realizaban a lo largo de su jornada laboral, para al cabo de dos años, ir rotando cada pueblo a la hora de su organización y desarrollo.
Con el paso del tiempo, un grupo de Ayuntamientos de los pueblos vecinos se constituyó en Asociación, naciendo así la denominada Asociación de Municipios Gancheros del Alto Tajo para, entre todos, sacar la fiesta adelante, que básicamente consiste en “la reconstrucción de una maderada”. Para ello, por la mañana temprano, quienes deseen participar deberán ir vestidos a la antigua usanza campesina y acudir a la plaza del Ayuntamiento para formar una comitiva, junto a los “gancheros” y los músicos, que se encamina en dirección al Tajo, donde se tendrán lugar las primeras labores de “poda” (o “desrama”), “descortezado” (o “pela”) y carga de leña, con la posterior suelta de los troncos en el río, formándose así la “maderada” que habrá que gobernar y que, pasadas unas dos horas, se volverá a sacar del agua a tiro de mula.
Se termina con una alegre comida campestre.