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San Baudelio de Berlanga
José Luis García de Paz
04 Febrero, 2007

En las inmediaciones de Berlanga de Duero (Soria) está la iglesia de San Baudelio (o San Baudilio, o San Baudel) situada a 8 km. al S.E. de Berlanga en la umbría de un valle. A diez pasos al oeste nace un manantial y las gentes iban en romería a la iglesia, que llegó a estar semiabandonada y sin puerta. Pertenece al municipio de Caltojar y su origen proviene posiblemente de la existencia de una cueva eremítica, relacionada con el santo, de origen visigodo y cercana al manantial mencionado. Fue dedicada a San Baudelio, mártir de Nîmes, en el s. IV. En época visigoda sus reliquias llegan a Toledo y, tras la conquista musulmana, muchas de ellas se llevaron a distintas partes de la Península.

La iglesia de San Baudelio se convertía así en una especie de Martyrium simbólico del Santo y relicario de sus restos, situados tal vez sobre el esbelto machón central en forma de palmera que hay en el interior. Esta construida en peña viva, traza rectangular y sencilla, que sería obra vulgar de no haber sido construida excluyendo totalmente la madera, por lo que su abovedamiento precisó de un pilar central para sostener tan ancho techo sobre unos muros de mampostería. Del pilar central irradian como ramas de palmera ocho arcos de herradura hacia la periferia, hechos con piedra toba fraguada con yeso, cuatro hacia los vértices y cuatro hacia los medios de los lados. La palmera tiene simbología musulmana y cristiana pues representa el paraíso. También es notable la tribuna situada a los pies del edificio, sobre un sistema de columnas y arquillos y con una posible vivienda de ermitaño o monje en ella. Todas las columnas carecen de capitel. Forman la ermita dos cuerpos cúbicos que nos recuerdan a ciertas arquitecturas ilusorias de la miniatura mozárabe.

Hay dos cuerpos rectangulares cubiertos de vulgar tejado con muros de mampostería con ángulos y guarniciones de sillarejo. La puerta es de arco en herradura con doble arquivolta y en el interior hay una nave y la capilla mayor, más elevada y rectangular esta cubierta con bóveda de medio cañón. El arco de ingreso es de herradura y la puerta es lateral al lado del evangelio. En el frontero hay un ingreso a una cueva. En el centro de la nave hay una columna cilíndrica de hiladas de piedra, detrás de ella el coro alto. La forma en que se suceden y enlazan las arquerías de modo que cierran espacios cuadrados es similar a lo existente en la Mezquita de Córdoba y en el Cristo de la Luz de Toledo. La bóveda nervada hace pensar que aunque no es mahometano, pudiera haber sido construido por artesanos venidos o ahuyentados de Córdoba o Toledo. Sería "el más mahometano de los monumentos mozárabes". Emerge, más que como iglesia, como fortín, torre centinela, vigía en este país de peligros que fue la tierra de Berlanga en el s. XI. Por eso, aparte de dos pequeñas ventanas abocinadas, solamente la puerta de doble arco califal da iluminación al recinto. Algunos autores relacionan esta iglesia y su pilar con la simbología atribuida a la Orden de los Templarios.

Es muy notable la decoración pictórica que la reviste completamente en el interior, hecha a temple y con pocos colores. Todos los muros y bóvedas aparecen pintados con diversas escenas, que al parecer son posteriores a la arquitectura. Las pinturas de la bóveda se perdieron a fuerza de dar cal y más cal. Representan el Evangelio empezando en la bóveda y dispuestas en tres zonas, mas una Adoración de los Magos y unos ángeles alanceando al dragón en la pequeña capilla de la tribuna. Su estilo es seudobizantino. Son interesantes unas figuras tomadas al natural de los guardianes armados del sepulcro. En la zona inferior el asunto son cacerías expuestas con naturalismo sincero, junto con soldados, animales, telas de Oriente y un camello.

Opinan Lampérez y Gómez Moreno que quizá la ermita formara parte, como capilla anexa, de un monasterio allí situado y que es citado en los documentos del siglo XII, siendo posterior a la repoblación de la zona tras la conquista definitiva. El "monasterio sancti Baudili quod circam berlanga situm est", dependiente pues de Berlanga, aparece citado en los litigios de jurisdicción de las diócesis de Osma y Sigüenza en 1136, cuando por una bula de Inocencio II se decide que pase a la jurisdicción del Obispado de Sigüenza. Bernardo de Agen, primer obispo de Sigüenza, dota en 1144 a los canónigos de su catedral con el monasterio de San Baudelio, para atender a sus necesidades. Berlanga había sido conquistada reinando Fernando I, pero sería la zona luego abandonada hasta su repoblación por Alfonso I de Aragón, marido de Urraca de Castilla, después de 1108. Consta un Fortún Aznárez como señor de Berlanga en 1130.

Los frescos románicos, joyas de la historia española, fueron realizados al temple sobre un ligero enlucido de yeso y son obra de tres artistas locales. Se deben al primero, llamado maestro de Maderuelo o Primer Maestro de Casillas, todos los temas decorativos de arquerías y bóvedas, las grandes escenas bíblicas y las pinturas del ábside. Al segundo, llamado Maestro de San Baudelio, las escenas cinegéticas de la zona baja, que son las pinturas más originales, y al tercero, más modesto, las pinturas del interior del coro. Gómez Moreno las fecha a finales del siglo XII o inicios del XIII, ayudado por las fechas de las pinturas de San Isidoro de León. La totalidad de la iglesia estuvo cubierta de pinturas y su disposición puede verse en las abundantes fotos a blanco y negro que hay en el libro "Iglesias Mozárabes" que Gómez Moreno publicara en 1919.

Curiosamente, estas pinturas habían sido despreciadas a lo largo de los siglos por la ignorancia y los gustos imperantes, que despreciaban casi todo lo medieval. Los murales de la ermita soriana, sacados a la luz por Manuel Gómez Moreno, mostraban influencias orientales y bizantinas, siendo más perfectos que las miniaturas que por entonces adornaban los "Beatos". Mostraban escenas de cacería y animalísticas dentro del tema central de la redención del hombre, con influencia de los artistas que pintaron San Clemente de Taüll, según W. W. S. Cook y el español Gudiol (1950). Ambos denominan a su autor "el Maestro de Maderuelo", formado en Italia y colaborador del artífice de Taüll, pintor de trazo lineal y cierto monunentalismo, autor de las figuras superiores de tipo bíblico e histórico, pensándose en un segundo autor de las figuras inferiores de cacería. Como puede ver cualquiera, eran junto con las pinturas de San Isidoro de León y las de San Pedro de Arlanza lo mejorcito del arte románico castellano-leonés, pero aunque no atrajeron la atención de gobernantes y responsables, si lo hicieron de negociantes y marchantes que rápidamente las vendieron en el extranjero.

Los frescos de San Baudelio habían sido adquiridos en 1922 a los vecinos del pueblo que los poseían, como toda la ermita, en proporciones muy varias a tenor de sucesivas y sucesivas herencias. Un labriego tenía un séptimo de un quinto, otro dos sextos de octavo, etc. El anticuario señor León Levi les cegó con unas pocas pesetejas (sesenta mil), logró la propiedad y procedió a arrancar las pinturas. Llegó el suceso a oídos del obispo de Sigüenza, al cual correspondía entonces la jurisdicción, y ante las protestas que provocó esta venta, el comprador consiguió que el Tribunal Supremo sentenciara que los vecinos del pueblo de Casillas (propietarios de la iglesia) pudieran vender libremente las pinturas. Defendió a los codiciosos un muy prestigioso jurisconsulto, registrador de la propiedad de Almazán, ganando el litigio. No sé si estaba convencido de la justicia del caso, pues "le conocí y le traté, y era muy culto arabista; por consiguiente más que enterado de lo que la posesión de las pinturas significaba para España", dice Juan Antonio Gaya Nuño. El Director General de Bellas Artes contestó a las desesperadas gestiones de la Comisión Provincial de Monumentos con una frase indiferente y resignada a partes iguales. En 1926 fueron arrancadas por expertos italianos y en 1927 las pinturas salieron de España con toda especie de legalidad y fueron a repartirse entre la Colección Derepee, de Nueva York, y el Museo de arte de Boston.

En 1957 el gobierno español canjeó algunas de estas pinturas por la iglesia románica del pueblo segoviano de Fuentidueña, iglesia que hoy se encuentra en el Metropolítan Museum de Nueva York (The Cloisters). Las pinturas recuperadas de San Baudelio se guardan en el Museo del Prado y en la ermita sólo quedaron las pinturas no desprendidas y la huella de los frescos que arrancaron los especialistas italianos. Finalmente la ermita fue comprada en 1949 por la fundación Lázaro Galdiano a los vecinos de Casillas y donada al Estado.

Actualmente las pinturas murales de la Iglesia de San Baudelio han acabado repartidas en los Museos de Boston, Cincinnati, Indianápolis, El Prado, y el Metropolitan Museum (la Cloister Collection) de Nueva York, aunque alguna queda en la propia iglesia. Son seis los fragmentos de San Baudelio de Berlanga que están en El Prado en calidad de depósito permanente del Metropolitan Museum de Nueva York. Sorprende en la decoración del templo la temática profana (escenas de caza fundamentalmente) de una cierta influencia de quehaceres artísticos mozárabes (cerámicas, marfiles árabes, miniaturas de los Códices del Beato de Liébana). La pintura se caracteriza sin embargo por temas y escenas importadas, y a menudo recicladas, del mundo bizantino; y tiene además un mayor colorido.

Para finalizar indicaremos que no es difícil transportar las pinturas murales de una iglesia. En muchos casos ha tenido que hacerse para asegurar la conservación de las mismas como el traslado en 1919 de los frescos románicos de San Clemente de Taüll (Lérida) al Museo de Bellas Artes Antiguas y Modernas situado en la Ciudadela de Barcelona, del cual existen fotografías testigo del cuidado con que se hizo el proceso. Pero esta técnica databa de tiempos de los romanos. Se limpiaban las pinturas de suciedad y restos de cal que las taparan, luego se dividía la superficie a arrancar en partes de modo que no quedaran cortadas las figuras y dibujos principales, cubriéndose las mismas con unas telas impregnadas en cola hidrosoluble para que la pintura se adhiera a ellas. Secas las telas, se cortan los trozos señalados y los trozos de revoque desprendidos se van enrollando como una alfombra y así se pueden trasladar de lugar. Al llegar al Museo, se colocan los murales desenrollados en un nuevo soporte que se coloca en una maqueta de madera que reproduce a tamaño natural el lugar original dónde estaban. Durante el proceso de arranque de las capas de pintura antigua, se ha podido saber tanto las etapas de preparación del muro como los materiales pictóricos empleados y el orden en que habían sido realizadas las pinturas por los artistas en el siglo XII.

La ermita es actualmente un anexo del Museo Numantino de la Junta de Castilla y León, la entrada vale 100 pts, tiene un guarda y se puede visitar junto con el cementerio anexo todo el año. Cierran al medio día.


Bibliografía:
  • "Historia de la Arquitectura cristiana española en la Edad Media" de Vicente Lampérez (1908), facsímil editado por la Junta de Castilla y León en 1999.
  • "Iglesias Mozárabes" de Manuel Gómez Moreno (1919), facsímil editado en la Universidad de Granada en 1998. En las fotos a blanco y negro pueden apreciarse las pinturas antes de ser expoliadas.
  • "Pintura Española fuera de España" de Juan Antonio Gaya Nuño, Espasa-Calpe (1958).
  • "Historia del Arte Español" vol. IV (Ed. Planeta, 1995).
  • "Guia del Museo del Prado" de Alicia Quintana (1994).
  • Antigua página web de Berlanga de Duero

Algo después de escribir estas líneas, visité Sigüenza el 24 de agosto de 2000 y encontré en una buena librería que se encuentra junto a la Catedral el libro "San Baudelio de Berlanga" de Agustín Escolano Benito, Necodisne Ediciones, Salamanca (2000). Además de recomendarlo tanto por su texto como por sus ilustraciones en color, puedo decir que lo expuesto anteriormente esta ampliado y no contradecido en el excelente trabajo de este Catedrático de la Universidad de Valladolid.

Addenda: En octubre de 2002 ha recibido el premio de restauración Arpa 2002 la restauración realizada en San Baudelio de Berlanga por técnicos de Patrimonio Histórico Español, que han adecuado la ermita, reubicado fragmentos de pinturas y retocado los frescos que alli quedaban. Asimismo se ha dado su aspecto original a suelo, altar y escaleras de acceso al coro.

José Luis García de Paz

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