Portada 
Villaescusa de Palositos aún existe(0)
Hace bastantes años, indagando sobre el románico de Guadalajara, supe a través de Antonio Herrera Casado de un ejemplo de románico rural conservado “casi en medio del campo”, sencilla, con una nave con ábside a oriente y puerta a mediodía. Tuvo culto hasta que los vecinos de la localidad se fueron marchando en busca de oportunidades desde un lugar al que nunca llegó una carretera, sino sólo un camino que, paulatinamente, fue aislando el lugar.
Maíno, un desconocido pintor de vida tranquila
El Museo del Prado anuncia para el 20 de octubre de 2009 una exposición antológica sobre fray Juan Bautista Maíno o Mayno (Pastrana, 1581- Madrid, 1649), un buen pintor de la primera mitad del siglo XVII al que se pretende devolver a su lugar en la pintura española. Su vida no fue agitada, sino tranquila como correspondía a un hombre religioso de vocación y de carácter pacífico aunque, como veremos, de decisiva intervención en ciertos momentos. La relativa escasez de su producción (con plena seguridad, apenas suman 35 obras, de momento) y la escasez de datos biográficos, como corresponde a una “persona normal”, apuntan a que la exposición del Prado será crucial para situarle en el lugar que merece dentro de la pintura barroca española y la corte de Felipe III y el inicio de la de Felipe IV.
Secundarios históricos “de lujo” del Empecinado (II)
Vicente Sardina era natural de Sigüenza y nació en 1774, apenas un año antes que El Empecinado. Su padre, Manuel Sardina Serrano, tuvo cargos de alcalde, regidor y diputado en Sigüenza. Físicamente era persona de gran estatura, fuerte, “de mirada franca”, “ademanes un tanto bruscos” y se expresa con “palabras tan cortas como rotundas”, así como que “inspiraba simpatía y confianza”, dice de él Hernández Girbal. Combatió casi en las mismas provincias que hemos indicado para Mondedeu, siendo fiel colaborador y compañero del Empecinado. Estuvo al mando de un escuadrón de caballería, compartiendo ascensos con Mondedeu en fechas similares.