Secundarios históricos “de lujo” del Empecinado (I)

Estamos conmemorando el Bicentenario de la mitificada Guerra de la Independencia (1808-1814), centrado especialmente en las principales figuras españolas de la contienda. Dentro de nuestra provincia, que estuvo controlada por el gobierno de José I durante casi toda la guerra, destaca la figura de Juan Martín Díez “El Empecinado”. En sus luchas y hazañas, victorias y derrotas, estuvo acompañado por “lugartenientes” o capitanes de las diferentes tropas a su mando. Estos “secundarios” históricos merecen también nuestra atención y queremos relatarles algunos aspectos menos conocidos de algunos de ellos. Dos de sus oficiales de caballería fueron José Mondedeu y Vicente Sardina, cuya memoria parece quedar desapercibida en Azanzueque, donde fue enterrado el primero, y Sigüenza, donde nació el segundo.

José Mondedeu

firma mondedeu 250x90 Secundarios históricos “de lujo” del Empecinado (I)El guerrillero y militar José Nomdedeu Jover nació en Ibi (Alicante) el 11 de abril de 1786. En tierras castellanas su apellido se convirtió en Mondedeu, y usó indistintamente ambos dos apellidos. Se alistó como soldado de caballería en 1805 y fue herido en la batalla de Bailén. Cayó prisionero en la derrota de Tudela (23 de noviembre de 1808), pero escapó y se puso a luchar contra los franceses en Castilla La Vieja, ascendiendo a cabo 1º el 1 de diciembre de 1808. Conoció a diferentes jefes de partidas.

Se unió a la partida mandada por El Empecinado el 1 de diciembre de 1808, casi a la vez que Saturnino Abuín “el Manco”. Hernández Girbal le describe como de “sonrisa constante y locuacidad a veces excesiva”. Asciende en septiembre de 1809 a sargento segundo, ya sirviendo a la Junta de Guadalajara. Fue uno de los lugartenientes del Empecinado toda la guerra, al mando de tropas de caballería. Basta seguir las campañas del El Empecinado para saber los combates en que participó Nomdedeu, donde aparecen repetidamente como sus subordinados de confianza Mondedeu, Sardina, Abuín, Luzón e Isidro. Lucho principalmente en las provincias de Madrid, Cuenca, Zaragoza, Segovia, Soria y Guadalajara. El único punto negativo de su biografía es el conato de rebeldía en Sigüenza el 23 de noviembre de 1810.

Las tropas ocupantes en Guadalajara eran de muy diferentes nacionalidades (westfalianos, suizos, irlandeses o el Real Extranjero, prototipo de Legión Extranjera que englobaba soldados de múltiples nacionalidades, incluyendo algunos españoles, ingleses o franceses escapados de la derrota de Dupont), usualmente bajo mandos superiores franceses que habían abandonado, con licencia, el ejército de Napoleón para servir a José I, como el conocido general Leopold Hugo.

A finales de 1809 Mondedeu era sargento, capitán en octubre de 1810 y comandante del escuadrón de caballería de Cazadores de Guadalajara en diciembre de 1811. El 5 de junio de 1812 se enfrenta y bate a la contra-guerrilla mandada por Abuín, que se había cambiado de bando en febrero, traicionando al Empecinado en el luctuoso combate de El Rebollar. El 4 de julio, junto al Empecinado, combate en Colmenar Viejo y Manzanares (Madrid), recibiendo por ello la Cruz  de San Fernando el 13 de septiembre de 1817.

En 1813 el Empecinado le nombra coronel efectivo, poniendo un regimiento de caballería bajo su mando, con el que acosa desde Vallecas y Vicálvaro a los franceses antes de su definitiva retirada de Madrid, donde sus tropas se emplean para garantizar el orden público. Pasa con él Empecinado a Tortosa a finales de agosto y se encuentra sirviendo en la provincia de Tarragona en 1814. Se retiró de la milicia en 1818 pero volvió para formar parte de las filas realistas en el Trienio Liberal (1820-1823), contra sus antiguos camaradas liberales, al mando del regimiento de lanceros reales, a las órdenes de Jorge Bessieres, de quien Nicolás de Isidro es su jefe de estado mayor.

Su conocida relación con Fuentelviejo, y alrededores, se debe a sus estancias allí durante la contienda y a la amistad que entonces hizo con algunas familias de la localidad. Además, tras solicitar permiso al rey por su condición de oficial, se casó en 1814 con Ana Arroyo, vecina de 22 años de la localidad de Aranzueque y dotada por su padre Mateo con 50000 reales. En Aranzueque se avecindó y allí nació su único hijo Francisco. Su esposa muere el 11 de octubre de 1837 en un momento de vacas flacas, porque dice en su testamento la frase “después de que mejore de circunstancias y fortuna su marido”. Éste vive en Aranzueque hasta su muerte el 5 de noviembre de 1848. Fue enterrado en el cementerio de esta localidad alcarreña y sus descendientes guardan su sable y efectos. Tiene una calle dedicada en Ibi, pero ninguna en Fuentelviejo o Aranzueque.

El investigador Manuel Bofarull ha publicado en Ibi (1998) las partidas de defunción de él y de su esposa, que especifican claramente su nombre (José Mondedeu) y que era “natural de Ibi, reyno de Valencia”.

Mantuvo sus amistades en Fuentelviejo, y el investigador José Miguel Polo Lorenzo ha publicado que aparece el 13 de mayo de 1824 en calidad de testigo por la familia de la novia en la boda entre la fueltelviejera María Juana González de Aledo (descendiente de la rama de los Ramírez de Arellano, radicada en Fuentelviejo y con descendencia asimismo en Tendilla) y Mariano Pardo López, natural de Aranzueque. Allí figura como Brigadier y Coronel del Regimiento de Caballería de Lanceros Carabineros del Rey.

José Luis García de Paz.
Publicado en El Decano de Guadalajara .el 13 de marzo de 2009.



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