Ruy Gómez de Silva, duque de Pastrana

rui gomez silva 1 Ruy Gómez de Silva, duque de PastranaLa figura del primer duque de Pastrana, Ruy Gómez de Silva, queda injustamente oscurecida en Guadalajara ante la personalidad de su esposa, Ana de mendoza. Ambos son más conocidos como Príncipes de Eboli (Italia). Sin embargo, todos los libros de historia reconocen su capital importancia, su prudencia y rectitud, y su integridad, nunca prevaricó ni aceptó sobornos.
Ruy Gómez de Silva no ha sido ignorado por los historiadores. Una de las pequeñas joyas que los hispanistas americanos han escrito es su biografía, obra del profesor James M. Boyden y titulada The Courtier and the King: Ruy Gomez de Silva, Philip II and the Court of Spain , editada por la Universidad de California (1995), agotada y nunca traducida al español. Afortunadamente se puede leer completa en internet en, http://ark.cdlib.org/ark:/13030/ft5489p002/

En la moderna investigación histórica universitaria española sobre los grupos de poder y los organismos de funcionamiento de la Corte de Felipe II destaca el catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Madrid, profesor José Martínez Millán, ligado familiarmente a la población manchega de Santa María de los Llanos. Desde hace más de 20 años ha investigado (entre otros) la figura de Ruy Gómez de Silva y el “partido Ebolista”, y publicado sus descubrimientos y conclusiones en artículos y libros sobre el reinado de Felipe II. De “verbo fácil y ameno”, bien podría descubrir a los pastraneros quien fue su primer duque y porqué es tan importante para los historiadores el “primer y más duradero privado” de Felipe II.

El futuro primer duque de Pastrana nació como Rui Gómes da Silva (1516-1573), segundo hijo de Francisco de Silva, tercer señor de Chamusca y Ulme (Portugal), y María de Meneses y Noroña. Heredaría el señorío paterno al morir sin descendencia su hermano mayor Juan en 1554. Cuando Isabel de Portugal vino a casarse en 1526 con Carlos V, formaba parte de su séquito al acompañar como paje a su abuelo Ruy Téllez de Meneses, mayordomo de la Emperatriz.

Ruy entró al servicio del futuro Felipe II desde 1535, encargándose de vestirle por la mañana, desvestirle al acostarse y durmiendo cerca del entonces joven príncipe. Le acompañaría en sus viajes por Europa, a Alemania, Flandes e Inglaterra. Supo ganarse su amistad, por lo que fue favorecido económica y políticamente siendo Mayordomo Mayor, Sumiller de Corps, negociador de la paz con Francia en 1559, Secretario, gobernador de la Casa del príncipe don Carlos y hombre de confianza de Felipe II, que contó siempre con su lealtad. Decía “mi profesión es vestir el sayo a su alteza”. Su conducta fue guiada por la mesura, nunca por la violencia, odio o venganza. De hecho fue un autentico cortesano admirado, no un simple favorito y nunca un aprovechado del favor real. Por su poder, sus contemporáneos le apodaron “rey Gómez”. Su caída en el favor real fue “gradual, prolongada y sólo parcial”, sabiendo alejarse de su señor cuando no era necesario. Aunque perdiera paulatinamente influencia política desde 1567, Ruy conservó la amistad del rey toda su vida.

Con el favor de Felipe II se otorgaron capitulaciones de boda en 1553 con la rica heredera Ana de Mendoza y La Cerda (1540-1592), hija de Diego Hurtado de Mendoza, descendiente del Gran Cardenal Mendoza. Como la novia era muy joven, permanecería unos años en casa de sus padres hasta la consumación del matrimonio en 1557. Desde la boda, el padre de Ana les cedió el título de condes de Mélito (Nápoles). En 1559 Felipe II nombró al matrimonio Príncipes de Eboli, villa napolitana cercana a Salerno.

El carácter afable y prudente de Ruy logró atemperar tanto las faltas del carácter vehemente de su mujer como el mal genio de su suegro, al que consiguió honores claramente inmerecidos. Fue muy amado por su esposa (basta leer la biografía de ésta escrita por Erika Spivakovsky), para la que fue a la vez padre y esposo, por la diferencia de edad, sobreviviéndoles seis hijos de los diez que tuvieron en dieciséis años.

Ruy era el caudillo del llamado partido “pacifista” en la corte frente al “belicista” acaudillado por el duque de Alba. La mayoría de los Mendozas eran afines al partido “ebolista” y contrarios al partido “albista”. Curiosamente, el “pacifista” partido de Ruy era partidario de la guerra con Inglaterra que no deseaba el duque de Alba. Tras la muerte de Ruy su partido sería acaudillado por Antonio Pérez.

Disminuido el favor real, Ruy Gómez de Silva se dedicó a lograr un poderoso mayorazgo para sus hijos (intento truncado por la muerte) y compró las villas de Estremera y Valdeacerete (1565), y para finalizar compró la villa de Pastrana (1569) siendo nombrado en 1572 por Felipe II primer duque de Pastrana con Grandeza de España. Gastó en ello el equivalente a cuatro años de la renta anual del duque del Infantado, debiendo vender para ello sus posesiones italianas. En los cuatro años que restaron desde la compra de Pastrana hasta su muerte, mejoró y amplió los cultivos en Pastrana, trajo a moriscos que iniciaron allí una floreciente industria, logró una feria anual con privilegios especiales y fundó, con su esposa, la Iglesia Colegial de Pastrana y favoreció la fundación por Santa Teresa de Jesús de dos conventos Carmelitas en Pastrana en 1569. Muere de repente en Madrid en 1573, provocando la desesperación de su esposa y el dolor del rey.

Del poder y nivel social que logró Ruy Gómez para su familia da cuenta que al casar a su hija mayor Ana de Silva y Mendoza con el hijo del duque de Medina-Sidonia, las capitulaciones muestran iguales en importancia a ambos cónyuges.

¿Se han parado a pensar ustedes todo lo que hizo en Pastrana Ruy Gómez de Silva en los escasos cuatro años que fue su señor? Mucho más que su esposa, pero ella es un símbolo para Pastrana y él, un ilustre ignorado en Guadalajara, lo que contrasta con el interés que tiene su figura para los investigadores del reinado de Felipe II. Ambos descansan en la cripta de la Colegiata de Pastrana, en la tumba levantada para ellos por su hijo menor, el obispo fray Pedro González de Mendoza.

Bibliografía

· “Historia Genealógica de la Casa de Mendoza” de Diego Gutiérrez Coronel. CSIC (1946).
· “Antonio Pérez: el hombre, el drama, la época” de Gregorio Marañón. Tomo VI de sus Obras Completas, Espasa Calpe (1982). Reeditado en 1999.
· “Felipe II y su tiempo” de Manuel Fernández Álvarez. Espasa (1998).
· “La España Imperial” de J.H. Elliott. Editorial Vicens Vives (1998).
· “The Courtier and the King: Rui Gomez de Silva, Phillip II and the Court of Spain” de James M. Boyden, University of California Press (1995).
· “Don Juan de Austria” de Bartolomé Benassar, Ed. Temas de Hoy (2000).
· “Instituciones y Élites de Poder en la Monarquía Hispana durante el Siglo XVI” de José Martínez Millán (ed.). Ediciones de la UAM (1992).
· “Historia de Felipe II, Rey de España” de Luis Cabrera de Córdoba. Junta de Castilla-León (1998). Edición de José Martínez Millán.
· La monarquía de Felipe II: La Casa del Rey. José Martínez Millán y Santiago Fernández Conti (Dirs.) Fundación Mapfre-Tavera (2005).



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Comentarios

  • Ignacio Sagone Aycinena dice:

    Si bien este artículo, don José Luis, data del 2007 merece muy bien la pena de releerlo, buscando como complemento otros de los Duques del Infantado y de la princesa de Eboli que buscaré a continuación.
    Resulta que en octubre, el día 11, pasado estuve con mi esposa y un paisano madrileño en Pastrana. Me agradó muchísimo la Villa. Es un lugar como para quedarse. Me temo que los adelantos que trajó Don Ruy aún subsisten. La paz que se siente y la afluencia de turistas locales y extranjeros era cuantiosa. El clima excepcional para esos días de octubre que venían fríos.
    Deseo profundizar como dije en la historia de mi tierra, pues tuve el privilegio de haber nacido en una de las casas de ingenieros de la Presa de Bolarque allá por el año de 1949. Y tuve, como informé en Historia de Bolarque, en la sección Historias de mi tierra, la oportunidad de conocerla.
    Ignacio

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