Castillos desaparecidos: Tendilla
En Tendilla hubo un castillo del que ya apenas quedan restos, Desde sus ruinas se dominan la vega y todos el valle, el camino para llegar a él no es difícil y el paisaje merece la pena. Sobre sus restos está edificado un monumento al Corazón de Jesús.
En el cerro dónde se levantaba el castillo debió una fortaleza anterior pues en el documento de institución del mayorazgo de Tendilla y otras posesiones hecha por el primer conde de Tendilla y su esposa el 20 de julio de 1478 se cita a la villa de Tendilla con “sus vasallos, e con su fortaleza e castillo e la huerta que allí tenemos”. El castillo de Tendilla que conocemos fue edificado en los inicios del siglo XVI por el tercer conde de Tendilla Luis Hurtado de mendoza. Estaba situado en una colina al sur del pueblo, más alto y detrás que el convento de Santa Ana y dominando asimismo otra colina inmediata en la que se asienta el actual cementerio hacia el este. A su vez hay al sur otro cerro aun más alto que el del castillo.
Debio ser bastante semejante en forma y estilo al que edificara su primo el duque del Infantado en Manzanares el Real, aunque con un foso alrededor. Nunca fue residencia del conde, que como Marqués de Mondéjar residiría en la Alhambra de Granada y luego en su palacio de Mondéjar. Pero algunos miembros de esta rama de la familia Mendoza pasaron temporadas en el castillo, como Francisco de Mendoza, almirante de Aragón por matrimonio. En la actualidad, quedan unos escasos restos que luego describiremos.
Se puede saber como era por la descripción del mismo que se hizo en 1580 para las Relaciones Topográficas de Felipe II. Sobre esta descripción y teniendo en mente el castillo de Manzanares el Real, Antonio Herrera Casado hizo un dibujo de planta en su libro “Tendilla, Historia y Arte” (1994) que mostramos junto a estas línea. La Relación dice:
“Que la dicha villa y sus términos no tiene fuertes más de un Castillo y fortaleza fabricado en una sierra, hácia el medio día; quinientos pasos de la villa; es su asiento y fundación sobre una peña; tiene un foso, y cava de peña tajada que le cerca; y entre la dicha Cava y Castillo, le cerca una muralla mui fuerte con sus torreones buenos, estribos, saetías y lumbreras para su defensa; y dentro, sobre la misma peña, está fabricado el edificio, mui sumptuoso y fuerte, con quatro torres, eligidas cada una en su esquina; suben y señorean sobre el Castillo con sus almenas en el remate; a la parte del medio dia tiene la dicha fuerza fundada una torre de omenage de ancho fundamento, sube más alta que las demas, con mucho ventanage, muchas claraboyas, almenas y garitas que dan mucho ornato al edificio; tiene un patio mui lucido, en el medio un algibe bien adereszado, y muchos aposentos, y quadras, y unas taonas para moler en tiempo de cerco; pues si tratamos de artillería y armas, no hace falta estar en frontera, porque tiene piezas gruesas de bronce asentadas en sus carretas; tiene muchas culebrinas y escopetas con mucha municion, y valas de yerro y acero colado, y otros géneros de armas, como son Vallestas mui fuertes de las antiguas; finalmente, es mui proveido de todas armas: está este Castillo fundado en tan buen puesto, que la artillería no se puede plantar donde le pueda ofender, por estar las sierras que le cercan desbiadas y altas en más grado que la fuerza, la qual se puede defender y mosquear, y el artillería que disparare se puede mui bien asestar, porque tiene buena salida de manpuesta; son los materiales de la dicha fortaleza de piedra, y arena, cal, yeso mui escogido, buenas maderas de pino y álamo, y esto es lo que toca á este capítulo.” Algo más adelante dice que “lo fundó Don Luis Hurtado de Mendoza, conde que fue desta villa”.
El Castillo ya estaba en ruina e inhabitable cuando el marqués de Bélgida Juan de la Cruz Belvis de Moncada, heredero del marquesado de Mondejar y condado de Tendilla, visitara la villa y el Monasterio de Santa Ana a finales del siglo XVIII. Pudo ser negativamente afectado por las tropas napoleónica que en enero de 1809 saquearan la villa y el cercano monasterio de Santa Ana. La piedra sería “reciclada” para otros menesteres, como quizá las columnas de algunos soportales o en casas. El Cronista Provincial de Guadalajara Juan Catalina Garcia López dice en los Aumentos que escribió a las Relaciones en 1905 que “No quedan tampoco restos de interés del castillo construido en el siglo XV. Se conserva casi íntegro el cuadrado torreón principal; pero tan destruidas están las demás construcciones, que cuesta trabajo reconstruir el conjunto de su planta. Pero se ve que no era muy extensa, y sólo en la fortaleza natural del sitio donde se levantó pudo consistir su importancia militar.” Asimismo Catalina dice en su inconcluso Catálogo Monumental de la provincia de Guadalajara (hacia 1906) que “”del castillo quedan paredones casi todos arrumbados, una torre desmochada de planta cuadrada y las huellas del foso. Estas fortificaciones eran del siglo XV y poco importantes”.
El farmacéutico nacido en Tendilla Gustavo López Garcia, relata sus recuerdos y las costumbres de finales del siglo XIX en su libro no publicado “Mi Tendilla”. Tiene un dibujo de las ruinas del castillo en la portada y lo describe en el poema titulado “El Paisaje”:
“En lo alto, del castillo
unos maltratados restos,
entre los cuales descuella
murallón robusto y recio
mordido irregularmente
por hombres, lluvias y vientos,
con tres largas saeteras
como tres ojos abiertos
para velar vigilantes
sobre el protegido pueblo.Por debajo del castillo
íntegro casi, el convento
de Santa Ana, con el ábside
de verde yedra cubierto
y, extendiéndose hasta el hondo,
la huerta, cuyos linderos
marcan unas tapias bajas
y una hilera de olmos negros.”
Comenzado el siglo XX se quiso consagrar España al Sagrado Corazón de Jesús, empeño apoyado por el gobierno conservador de Maura y, especialmente, por el Cardenal Segura, arzobispo de la diócesis de Toledo que promovió el levantamiento de monumentos al mismo. El párroco de Tendilla solicitó la cesión de un terreno, concedido “en una extensión de cuarenta metros cuadrados” en el lugar del castillo aprovechándose para el derribo de sus ruinas “por hallarse en estado peligroso para los vecinos y todo transeunte por dichas ruinas” (31 de marzo de 1930).
Los restos de los torreones fueron allanados y los huecos del terreno nivelados, dirigiendo las obras Pilar Pérez, el “tío Pilar”, maestro cantero (labraba y preparaba la piedra) y vecino de Tendilla. Se utilizó dinamita para volar los restos de la muralla y torre. Algunos ancianos recuerdan los muros de “metro y medio” con unas “garitas”, el ruido de las explosiones de la dinamita y unas “cuevas” bajo el castillo con pinturas y dibujos en las paredes. Los testimonios son contradictorios, unos afirman que había pinturas y otros que la cueva sólo estaba pintada de color rojo, por lo que probablemente correspondería a la almagra que solía recubrir las paredes de los aljibes en los castillos.
El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús fue inaugurado el 26 de octubre de 1930. En los inicios de la Guerra Civil fue derribado este primer monumento en 1936, siendo reconstruido y reinaugurado el 20 de julio de 1943, con una nueva estátua con los brazos abiertos en diferente postura que la del primero. Junto a una inscripción en latín, está escrito en el Monumento: “La alcarria al Sagrado Corazón de Jesús. Octubre 1930. Arquitecto: R. Borobio. Escultor: F. Burriel”. Estos nombres corresponden a los zaragozanos Regino Borobio Ojeda (1895-1976) y Félix Burriel y Marín (1888-1976), el primero considerado moldeador (con su hermano José) de la Zaragoza moderna. Borobio y Burriel son muy conocidos en la Zaragoza del siglo XX, eran católicos practicantes y realizaron en común varias obras, y dentro del tema religioso pasos de Semana Santa y varios monumentos al Corazón de Jesús.
paño del muro y monumento al Corazón de Jesús
En la revista “Castillos de España”, número 98 (1991) pags 44-46, Fermín de los Reyes Gómez hace un esquema y describe las ruinas existentes. Los lados sur y oeste han sido parcialmente destruidos conservándose en el foso grandes restos macizos caídos. El foso se puede apreciar excavado en roca al sur y al este, siendo el lado oeste más inaccesible por la torrentera existente. En la actualidad el entorno ha sido alterado en el lado sur por el gran tajo debido a la construcción del nuevo trazado de la carretera N-320. Quedan restos de la barrera, un cubo, parte de otro y un trozo de paño. El cubo que mejor se conserva esta en el ángulo noreste, según De los Reyes mide 4 m de altura en el exterior, 1.7 m de altura en el interior y 5.9 m de diámetro. Conserva parte de dos vanos y tiene un espolón en su interior de 2 m de altura cuyo extremo queda a 4 m del punto más lejano del cubo y que mide 2.5 m de largo, 1.7 m de ancho en la parte extrema y 2.7 m en el lado del interior del recinto, estando el cubo ataludado. El otro cubo esta en el ángulo noroeste aunque sólo se conserva un perímetro de 4.5 m.
El trozo de paño, indica De los Reyes, esta construido fuertemente con cal y canto y se encuentra al este, uniría el primer cubo descrito con otro desaparecido en el sureste. Esta a unos 15 m del cubo y mide 8.5 m de largo y 4.1 m de alto con un grosor de 1.5 m. Una de las fotos muestra este paño. Paño y cubos están más bajos que el lugar dónde debería emplazarse el castillo, en una plataforma de unos 20m de lado en la cual ahora esta el monumento al Corazón de Jesús y a la que se accede por una ancha escalera que debe ocultar debajo, probablemente, la entrada al subterráneo que recuerdan pintado algunos ancianos, como indicamos antes.
Hay asimismo un pequeño muro de 2m de largo por 1.3 m de ancho, perpendicular al cubo y unos 4 m hacia el este, que quizá cerrara el acceso por dicho lado. Como el camino actual de acceso al monumento y las ruinas bordea el castillo por el norte y este, es probable que el acceso al recinto estuviera al éste. De los Reyes opina asimismo, por el estado de las ruinas, que la Torre del Homenaje estuvo en el ángulo sureste y la entrada al castillo por el lado sur.
Versión de 6 de Abril de 2003.