Anquela del Ducado

Sobre los primeros pasos del río Mesa, entre abruptos roquedales y amable solmedas, la abierta estampa de este pueblo resplandece desde la distancia.
HISTORIA
Los anales históricos de Anquela del Ducado, nos dicen que perteneció, desde el siglo XII en que fue reconquistada toda la región a los árabes, al alfoz o Común de Villa y Tierra de Medinaceli, aunque también el Señorío de Molina exhibía ciertos derechos de conquista en esta zona para incluirla en su territorio. Lo indudable es que desde el siglo XV quedó engarzada en el señorío de los la Cerda, duques de Medinaceli, y por eso sostuvo durante varios siglos el límite oriental, con Molina, del Ducado. En el siglo XIII, doña Sancha Gómez, mujer del conde molinés don Fernando Pérez de Lara, y creadora y pobladora de la comunidad de monjas bernardas en Buenafuente, donó a dicho monasterio las salinas y heredades que ella poseía en Anquela. Hoy se ven restos de dichas salinas, aunque ya no se explotan industrialmente.
PATRIMONIO
A su interesante y bella situación en torno al nacimiento del río Mesa, añade Anquela la grandiosidad de los paisajes montañas con pinos y monte bajo que le rodean; también los bellos ejemplares de casonas típicas que muestra en su caserío, hechas a base de grandes sillares y sillarejos, en tonos rojos y pardos, muy oscuros, propios de la piedra de la zona. La iglesia parroquial, en lo más alto, muestra inequívoco su origen románico, con gran espadaña triangular sobre el muro de poniente. A mediodía tiene la puerta de entrada, sencillo arco semicircular, y se remata el templo con un crucero amplio y cúpula semiesférica sobre el mismo, siendo de escaso mérito los altares y tallas que encierra en su interior, de época barroca. En la parte baja del pueblo es interesante la fuente pública, realizada a principios del siglo XX, toda ella tallada en la fuerte piedra sillar de la zona.